2.9.09
22.8.09
Yo, frenética frente a él. Mirar pero no tocar; perdiéndome en mis propios dedos, encajándose una y otra vez dentro de mí; retorciéndome contra la pared hasta resbalar y deslizarme al suelo mientas él me miraba. Tenía los ojos dispuestos a todo; lo notaba; su corazón le daba tumbos.
Se acercó a mí para hacérmelo contra la pared, sin poder aguantar más, siendo cada embestida mejor y más fuerte que la anterior. Imposible mirar sin tocar; le comían las ganas; nos comían las ganas. -Mátame, destrózame, machácame. Y eso hizo. Estallamos en mil y una explosiones hasta que terminó exausto en la cama.
Me senté a horcajadas encima suyo. Mírame. Me mordí el labio y le dije: - Aún tengo ganas de más.

Entregue todo de mi incluso más de lo que tenía. Me quede casi sin nada, hubo muchas veces en que me senti vacía, no por darte tanto, sino por no recibir nada. Ahora me preguntas por qué cambie, me preguntas por qué estoy tan rara, por qué no soy la misma de antes. La respuesta es obvia. Di tanto de mi y recibi tan poco de vos que quede vacia, ya en mi no hay nada por dar, ya no sé cómo volver a ser la de antes.
20.8.09
11.8.09
Que no sea tarde para cantar, para aprender un nuevo idioma, para escuchar algo distinto, para volar, para vivir el amor, para caer y levantarme, para reír, para asombrarme, para equivocarme, para creer de nuevo, para arrepentirme, para ilusionarme, para volver a intentar, para tener un hijo, para escribir, para leer lo que no leí, para leer lo que antes no me interesaba, para entender, para animarme, para llorar, para perdonar.

10.8.09
Eliminamos de todos lados el nombrecito de aquel que nos partió el alma y aun así en el momento menos pensado nos lo encontramos. Siempre en el momento más inoportuno. Nunca el día que lo pensábamos. Tal vez ese día estábamos contentas, con un sonrisa, hablando con aquella persona que después de él, por primera vez, te empezó a gustar y de repente ves esa cara. La de quien te hizo experimentar cosas tan grandes que te quedaron grabadas adentro y que querés sacar a la fuerza porque llegó un momento en que te diste cuenta que ya basta. Sí, hablo de esa persona. La última que esperas encontrarte. Esta ahí, paseándose adelante tuyo con total impunidad. ¿Y nosotras? Nosotras nos ponemos nerviosas. Nos olvidamos de lo que estábamos haciendo y solo queremos salir de ahí, llegar a nuestras casas y olvidarnos del momento que acabamos de pasar. Pero también por otro lado, aparecen las ganas de saludarlo y hasta te acordás de la complicidad que tenias, que ya no existe, y pensas en pellizcarlo de atrás para molestarlo y quizás también hasta tenés ganas de abrazarlo y contarle las novedades de tu vida actual. Pero sólo es un momento. Porque después frenás, pensás, y te das cuenta que ya no forma más parte de tu camino y sacás la conclusión de que sólo esta casualidad es una jugarreta del destino que se ríe un poco de nosotros o por lo menos que se ríe un poco de mí.
veces, la débil cinta que puse rodeándome, protegiéndome, con la inscripción
frágil. Estoy en período de reparación. Estoy en período de
mirar las heridas que nunca miré, y buscar de sanarlas, o al menos, dejar de
profundizarlas. No rompas ahora, justo ahora, el silencio. No estires los brazos
del tiempo para que vuelva a envolvernos, para que vuelva a contenernos, para
que vuelva a hacernos alucinar con un paisaje bonito en el cual los dos cabemos
perfectamente. No uses a tu favor mi debilidad. Porque sabés que si me
sonreís, caigo de nuevo en la incertidumbre de perder cada uno de los
motivos por los que me alejé de vos. No seas desleal. No manipules todo el
material que te dí sobre mí, en todo este tiempo de idas y vueltas a tu
isla. Quédate ahí, inmóvil, como siempre. Quédate inmóvil, pero completamente, sin usar siquiera las palabras, los gestos induciendo a la confusión. Quédate ahí, junto a tus miedos inmaduros, junto a tu grata certeza de saberte ajeno a los peligros que podría acarrearte
el enamoramiento. Quédate contemplándote los ojos, transparencias sin fin donde
se pierden los caminos que llevan a tu corazón, donde se oscurece el discurso y
se vuelve tonta nadería. Quédate acariciándote a solas. Quédate amándote, con
ese amor que te reconoce sólo a vos como punto de partida y como fin último, con
ese amor que nace de tu piel y vuelve a ella, con ese amor que yo ya no
necesito.
9.8.09
1.8.09
No son nada ni nadie.
No viven en mundos paralelos ni respiran diferentes aires.
Estàn acà, fingiendo ser otros...
Porque, señores, esto es el show de la realidad.
Hay màscaras y personajes fingidos.
Tan mal actuados que se desenmascaran al primer cierre de telòn.
Risas. Carcajadas. Odio que se provoca de la nada.
Que se genera porque se quiere, porque se busca.
Y las cosas no son asì. La vida real no es asì, pero, claro,
siempre es màs fàcil inventar.
