No quiero ser una mas en tu vida, no quiero mas una cama vacia. Quiero ser libre y poder abrazarte, gritar al viento que puedo amarte.
El tiempo pasa y no puedo evitarlo, no soy juguete que puedas comprarlo, soy esa simple mujer que desea sentirse amada y no tienes nada.
21.2.10
15.2.10
24.1.10


Aixa es mi nombre y me han expulsado. Del triste mundo directo al país de las maravillas. Obligándome a estar aca, ahora vivo entre risas y guiños. Entre risas y juegos de niños. Pero Aixa es mi nombre y ya estoy cansada. Con gatos siempre risueños jugue. Y entre paredes coloridas y rosales multicolores no pare de correr. Y ahora incomprensiblemente de aca quiero escapar. ¿Cuándo las paredes a gris se tornarán? Ojalá que el rosa de las aves en negro se transforme. Porque mis pupilas se empiezan a dañar y mis piernas ya se han cansado de saltar. Aixa es mi nombre y sólo quiero descansar; dejar de reír; echarme a llorar. Ver las cosas como son y a mi mundo regresar. Imaginá un mundo de sonrisas. Donde siempre brille el sol. Donde reine el color verde y las flores floten sin razón. Atractivo ¿verdad?. Pues ése es hoy mi país. Pero qué más quisiera yo que salir de aquí. ¿Querés vos entrar? Te lo cambio, pues esa es la oferta que me hicieron a mí un día. Yo sin pensarlo la acepté. Y ahora estoy obligada a ser feliz por siempre. Has de saber que yo dormi sobre nubes; cante con los peces y he paseado por el sol y la luna. Pero Aixa es mi nombre y esto no es lo mío. Creí que aquí sería feliz. Pero me engañó el atractivo de lo nuevo; la emoción del momento. No sabía que me metía en una esfera. Redonda prisión más bella del mundo de la que es casi imposible escapar. La luna ha cegado mi visión y no encuentro la salida. Quiero un motivo para llorar y aquí sólo encuentro razones para reír. Que alguien me saque sin tener que entrar. O que alguien venga y se quede en mi lugar. Aixa es mi nombre y ya no quiero sonreír. Deseo deshacerme de este vestido color carmín, y que un ligero velo negro mi cuerpo vuelva a cubrir. Y es que por osar un día olvidar mi identidad; me expulsaron sin pensarlo a este país de felicidad. Ahora me echo de menos y quisiera regresar. Aixa es mi nombre y me han expulsado. En el país de las maravillas yo misma me he encerrado.


La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola.
Tenía manos, pero no tenía a quién tocar.
Tenía boca, pero no tenía a quién besar.
La vida era una, y siendo una era ninguna.
Entonces el deseo disparó su arco.
Y la flecha del deseo partió la vida al medio,
Y la vida fue dos. Los dos se encontraron y se rieron.
Les daba risa verse, y tocarse también.

3.1.10
27.12.09

22.11.09
Con la menor palabra, con el menos gesto osado, con la primera mirada insolente, ya estamos ciegas por ese cuerpo llamado hombre.
He visto a muchas, a las que adoraba de lejos, a las que atribuía un corazón capaz de cualquier prueba, un alma fácil de destrozar o una energía que no se asustaba ni ante los sacrificios ni ante las torturas, perteneciendo a idiotas a los que yo no hubiese aceptado ni como porteros.












