27.1.11

La fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas.
Esquivas a tu corazón y destrozas tu cabeza, y en tu voz, sólo un pálido adios. La gris ciudad por rosas te hace bien, tanto como hace mal, te hace odiar, tanto como querer y más. Cambiaste de tiempo y de amor y de música y de ideas. Cambiaste de sexo y de Dios de color y de fronteras pero en sí, nada más cambiarás y un sensual abandono vendrá y el fin.
Y llevas el caño a tu sien apretando bien las muelas y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera bang, bang, bang hojas muertas que caen, siempre igual, los que no pueden más se van.

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